La naturaleza de aquellos fenómenos a los que denominamos crisis económicas (II)
CRISIS REALES, EVENTOS QUE LLEVAN ACARREADA UNA DESTRUCCIÓN REAL Y OBJETIVA DE LA RIQUEZA
(1) Destrucción de la riqueza por causas naturales
Por cataclismo entendemos cualquier catástrofe producida por causas naturales. A lo largo de la historia son muchos los ejemplos, desde la destrucción de Pompeya pasando por el reciente Tsunami que hace un par de años asoló el Pacífico. A grandes rasgos las catastrofes naturales pueden tener los siguentes orígenes: sísmico (terremoto, maremoto y su derivado el tsunami), volcánico, cósmico (la caida de un meteorito), climático (lluvias extraordinarias con sus respectivas consecuencias inundaciones etc.., vientos extraordinarios como huracanes y tornados, incendios por causas naturales como tormentas electricas) o incluso biológicos (plagas, enfermedades). Todas y cada una de las generaciones de nuestro linaje, desde nuestros ancestros más primitivos hasta los frikis más postmodernos han tenido que enfrentarse de una u otra manera con las fuerzas destructoras de la naturaleza.
Cataclismo de origen cósmico
Sin duda los cataclismo con una mayor potencilidad destructiva son los que vienen del espacio exterior. Hace unos 4.000 millones de años un meteorito de la mitad del tamaño de la tierra impacto contra esta, tan tremendo cataclismo ocasionó la aparición de la luna e incluso se ha sugerido que la inclinación de la tierra que da origen a las estaciones bien pudiera tener su origen en esta antigua colisión. Esta clara que con los niveles tecnológicos actuales la raza humana dificilmente hubiera podido superar una crisis de ese calibre. Nos encontramos pues ante un tipo de fenómeno que aunque no se ha dado en los ultimos 4.000 millones de años, si volviera a darse bien podría suponer una crisis definitiva, no sólo a nivel económico sino también biológico, a la que probablemente no hubieran sobrevivido ni las criaturas más escurridizas del fondo de los mares.
El segundo impacto más sonado, sería el que supuestamenta provocó la extinción de los dinosaurios. Decimos supuestamente porque aunque hay algún que otro candidato, todavía no se ha podido determinar con exactitud si esta fue la razón de la extinción de los grandes saurios y cual fue el meteorito en concreto que causó dicho cataclismo y eso que este fue un evento mucho más cercano en el tiempo que el anterior. A pesar de lo trágico de la situación, nuestra especie es un firme candidata a la supervivencia tras una cataclismo de las mismas proporciones. Para comenzar pertenecemos al grupo de taxones que tras el cataclismo pudo ocupar la gran mayoría de los nichos ecológicos que los saurios dejaron vacios: los mamíferos. Dentro de los mamíferos nuestra especie sin duda es probablemente una de las mejor situadas para poder perdurar tras una debacle de estas características. Para comenzar somos la única raza consciente de la existencia de este tipo de cataclismos y por lo tanto los únicos capaces de preveerlos y establecer un plan de contingencia que aun a costa de sufrir grandes perdidas fuera capaz de permitir la continuidad reproductiva de nuestra especie. Incluso algunas organizacoines de caracter gubernamental planean el poder prevenir este tipo eventos mediante la colocación de espejos gigantescos, que al ser orientados hacia los cuerpos estelares que amenazen con golpear a nuestro planeta, provocarían un aumento de temperatura que liberaría grandes cantidades gases capaces desviar la trayectoria del asteoide en cuestión.
Por otra parte los meteoritos no solamente han tenido intervenciones perniciosas en el devenir de nuestra historia. Ya comentabamos previamente el meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios y permitió que los mamíferos ocuparan una gran parte de la superficie del planeta. Hoy en día sabemos también que los meteoritos aportaron en hierro necesario para confeccionar algunos de los primeros instrumentos realizados con ese metal.
Dentro de la historia reciente el meteorito de poder más destructivo devastó 2500 km 2 de superficie forestal en Siberia a principios del siglo XX. El autor Bradley E. Schaefer nos hace una somera descripción de la frecuencia de las distintas clases de catastrofes provocadas por meteoritos:
“Los destructores de metrópolis, con una energía explosiva del orden de 100 millones de toneladas de TNT, suceden apenas una vez por milenio. Destructores de regiones más amplias, aproximadamente con 100 mil millones de toneladas de TNT, tienen una tasa de suceso alrededor de una vez cada cien milenios. Los destructores de civilizaciones, sobre los 100 trillones de toneladas de TNT, tienen una media de una vez cada 10 millones de años más o menos.”
Por lo tanto cada mil años existe la posibilidad de que caiga un meteorito en la tierra capaz de destruir una gran urbe, para calcular la probabilidad de que uno de estos meteoritos pudiera impactar contra una población tendríamos que multiplicarlo por el porcentaje de superficie ocupada por nuestros asentamientos, eso siempre que no existiera ningún factor que empuje a los meteoritos a caer en una determinada zona del planeta lo cual aumentaría las probabilidades en esa zona en detrimento de otras. Hay que tener en cuenta también que una caída de un meteorito en el oceano puede causar gigantescas olas que asolan a las comunidades costeras que son los lugares con asentamientos más poblados.
Por mucho que nos maravillemos de lo prolijo de nuestra civilización, hasta la mayor de las ciudades no es más que “una de las innumerables toperas que salpican el campo”, tal y como dijo de Londres el conocido ayudante de Sherlock Holmes. La destrucción de una ciudad, aunque fuera una de las más importantes del mundo apenas tendría impacto sobre la actividad económica agregada del planeta aunque naturalmente sería capaz de destabilizar a la nación que la sufriera. Si un meteorito por ejemplo hubiera destruido Roma, la cantidad de ciudades que hubieran podido sucederla era más que suficiente. En este sentido hubiera sido más peligroso para la integridad del imperio el pánico derivado de las creencias religiosas (esto es una castigo de los Dioses por nuestra opulencia) que la propia catástrofe en sí.
En nuestros días el peor de los escenarios posibles podría ser la destrucción de una ciudad como Los Angeles que concentra a su alrededor un importante porcentaje de la actividad industrial cinematográfica, músical y electrónica (Sillicon Valley) mundial o tal vez Nueva York debido a su enorme peso en los mercados financieros pero en general son pocas o tal vez ninguna las ciudades cuya desparición pudiera suponer una perdida irreparable en el acervo económico de la humanidad. Esto es debido a la descentralización del sistema capitalista, que tiende a crear todo tipo de industrias haya donde estas pueden llegar a ser rentables.
¿Pero que pasaría con un impacto mediano capaz de arrasar una región planetaria? A día de hoy estos meteoritos son más faciles de detectar que los anteriores y son buenos candidatos para intentar su neutralización, pero no podemos dejar de lado la posibilidad de que uno de ellos nos alcance?
Durante el período de la primera revolución industrial, un gran parte de la industria mundial se hallaba concentrada en Inglaterra, hoy en día aunque un meteorito arrasara Alemania podríamos seguir comprando coches de lujo japoneses, italianos, americanos o escandinavos. En este sentido lo más pernicioso que podría suceder sería tal vez la destrucción de algunas extracciones de materias primas básicas para nuestra sistema que están distribuidos de manera irregular por el planeta como son el petroleo y el koltan.
El del petróleo y el de los recursos energéticos en general es sin duda uno de los mercados más intervenidos y menos libres de todo el mundo. Las recientes guerras en pos del control de los principales yacimientos son tan solo un ejemplo. En los nidos donde teje la teoría de la conspiración, se afirma incluso que el mayor yacimiento de crudo se halla en Alaska, que el coste de extracción (en los años 90) era de 3$ por barrill frente a los 5$ de los yacimientos en Oriente Medio y que la compra de crudo arabe se basa en la intención de inflar los precios del crudo y el compromiso de los principales proveedores de USA de comprar una gran parte de las emisiones de deuda americana. Cuando Sadam Hussein prentendió inundar el mercado con petróleo barato y cobrarlo en euros se encontró con una invasión, otro tanto parece que puede sucederle a Irán si intenta seguir por el mismo camino. En el artículo que escribí sobre la inflación aporte datos que demostraban que el ratio reservas/consumo no ha parado de aumentar, también aportamos testimonios de como se ha ido predicando el agotamiento inminente del crudo desde el mismo momento en que este comenzó a ser usado como sustitutivo del petróleo. Por cierto el carbón también iba agotarse y todavía no la ha hecho.
La industria petrolera ha sabido siempre que una parte muy significativa del precio de las mercancias tiene un componente psicológico, relacionado con la real o supuesta escasez del mismo. Con este panorama no es de extrañar que sea tan dificil tener una aproximación real a las reservas de crudo del planeta, nadie en el negocio cometerá la torpeza de anunciar al público que hay crudo por un tubo, aunque esto fuera cierto. Todos los conflictos que han tenido como telón de fondo las grandes zonas petroleras han supuesto siempre incrementos en el precio del crudo.
La OPEP por otro lado no es más que un cartel de productores que pretende adminstrar situaciones de escasez ficticia, algo que consideraríamos intolerable si fuera una operación llevada a cabo por los estanqueros de nuestro barrio para mantener alto el precio del tábaco. Prueba de ello son los incrementos de precios que ha habido en el barril de crudo desde la ultima guerra de Irak, practicamente se ha duplicado. Lo que demuestra que su intención era controlar la oferta para encarecer precios más que el acceso a nuevas reservas para poder controlarlos. Otra manera de intentar controlar los precios del crudo es reduciendo las inversiones y manteniendo un nivel productivo muy ajustado al de la demanda para que cualquier incremento en esta se traduzca en un incremento de los precios.
El problema es que todas estas actuaciones de caracter tan rácano y mezquino nos plantean a todos un gran riesgo, ¿que pasaría sin un meteorito de fuerza media (destructor de regiones) arrasara algunos de los campos petrolíferos más importantes de Oriente Medio? Tan improbable acontecimiento pondría a la humanidad en una situación muy comprometida durante algunos meses, a pesar de las reservas, ya que la producción mundial está muy concentrada en esa zona y no tenemos la seguridad de que otros productores como Rusia o Venezuela tuvieran la capacidad de responder a un incrmento de la producción suficiente como para poder atender toda la demanda. Este es sin duda el mayor peligro al que podría enfrentarse la humanidad en terminos económicos (una catsastrofe en una zona densamente poblada sería mucho mayor en término de vidas pero su impacto no sería tan importante en la actividad económica) derivado de una catastrofe natural y como vemos si el mercado de los recursos energéticos fuera libre y estuviera descentralizado como otros, no existiría tal amenaza.
Existen otras materias primas como el Koltan (utilizado para fabricación de componetes electrónicos) o el uranio que tienen también una distribución escasa e irregular a lo largo del planeta, en general la mayor parte de los metales pesados del planeta están en las capas más inferiores del planeta y más concretamente en el nucleo, pero su impacto sería siempre menor.
Hemos visto cuales podrían ser las consecuencias de un impacto pequeño y mediano. Pero, ¿y si se volviera a dar un impacto como el que sucedió hace 4.000 millones donde un objeto de la mitad del tamaño de la tierra impacto contra ella? En ese caso a menos que hallamos creado colonias lo suficientemente alejadas planeta seguramente no tendríamos ninguna oportunidad de sobrevivir.
Era mi intención tratar en tres posts solamente el tema de las crisis económicas, pero dado lo interesante y extenso del tema me veo en la obligación de aumentar el número, ya que es practicamente imposible tratar este tema con un mínimo de extensión. Por lo tanto el próximo post irá dedicado al resto de cataclismo de origen no biológico, aunque sus causas son muy distintas sus efectos son practicamente los mismos: destrucción de una parte de la estructura económica con las consiguientes particularidades y localizaciones geográficas de cada tipo de catalcismo. Posteriormente trataremos sobre las crisis económicas producidas por variaciones suaves en la climatología (las temidas, malas cosechas), las derivadas acciones o inacciones humanas (guerras, falta de previsión) y en último termino irán las crisis propias de sistemas económicos ricos o crisis subjetivas en las que a efectos prácticos no se produce ninguna destrucción de la riqueza sino un cambio de manos en su propiedad o subutilización de los recursos.
